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La difamación en las redes sociales / varios artículos

I.-
La difamación en las redes sociales
Fuente: http://www.elbastondeborges.com/2011/07/la-difamacion-en-las-redes-sociales/#more-1658
Autor: José Rafael Fariñas

redesLas redes sociales suelen parecer, a veces, una especie de Coliseo Romano donde unos hacemos de leones hambrientos y otros de gladiadores culpables y andrajosos.

Por supuesto, no solamente son actores el afán del león y el temor de la víctima, también juega un rol de primera el griterío del gran público que no tiene el poder de las fauces, pero disfruta del olor de la sangre. En definitiva, no importan las razones…cuenta el circo. El detonante es variadísimo: desde un comentario tipo Alicia Machado o Bisbal, hasta una frase mal hilvanada o un comentario no sesudo; desde una simple falta de empatía con el otro, o una asimetría, o un bemol, hasta un rencor bien guardado o una envidia mal disfrazada. Todo sirve para dar inicio a la carrera de las fauces tras la presa. Así es este juego, y así será hasta el fin de los días. Todos jugamos en las redes al león que somos, mientras nos toca el rol de la victima que seremos. En las redes sociales online la gente aplaude la libertad y los movimientos de neutralidad de la red, su independencia, la inconveniencia de la ingerencia de los entes regulares, etc.

Aboga por una libertad de acción, una especie de auto-gobierno, donde el hacer esté regido por el sentido común. Hasta ahí todo bien. El problema viene cuando, como una especie de nubarrón diluviánico, se desprenden las gotas sin importar que no sea el tiempo habitual de las lluvias, y se forman ríos a borbotones que lo arrasan todo de improviso. En suma, esa libertad mal entendida de decir de los otros lo que nos de la gana, afirmando y divulgando públicamente sin reparos todo cuanto nos parezca, todo cuanto deseemos según nuestras motivaciones, sin importarnos un bledo sus implicaciones. Nos referimos a la difamación. La difamación como el acto de afirmar o divulgar respecto de un tercero un hecho que lo perjudique en su honor o reputación.

Basicamente, divulgación de juicios ofensivos, delictuosos o inmorales ante varias personas separadas o reunidas que causan un menoscabo en el honor de la víctima.

En ese sentido, para que haya difamación en la conducta del agente activo tienen que concurrir, por los menos,  las siguiente carácterísticas:

1. Afirmación o divulgación de un hecho referido a otro. La afirmación ha de hacerse ante dos o más personas, juntas o separadas, a través de cualquier medio o procedimiento. En este sentido las redes se han convetido en mecanismos usados a menudo con estos propósitos, bien por medio de tweets, retweets, entradas en blog, comentarios en sitios web, videos, fotografías, etc. Cabe destacar que aunque en Internet no hay una reunión de personas en los términos habituales, fisicamente presentes, lo que hace público el contenido es su puesta a disposición en la red, la posibilidad de que varias personas, reunidas o no, puedan accederlo desde cualquier lugar donde se encuentren.

2. Existencia de Dolo. Juridicamente, como dice Jescheck, conocer y querer los elementos objetivos que pertenecen al tipo legal. Esto es, tener conciencia de la naturaleza dañosa de nuestros actos difamatorios  y aún así querer sus resultados.

3. Lesión en el honor o reputación. La afirmación o divulgación no se basta a sí misma, tiene que tener la suficiente entidad para causar el daño, y ese perjuicio debe estar referido al honor o reputación de las personas. Ha de causarle una merma, una desmejora, un impacto que ponga en tela de juicio la imagen habitual y el conocimiento que tienen los demás acerca de la víctima. La red es libre, y esa libertad da para todo  -parece ser la consigna en estos tiempos. Pero no es así. Existe un sistema legal de responsabilidad por acciones y omisiones, y por cierto ni se puede alegar en descargo propio la ignorancia de la ley ni la propia torpeza. Hay que ser libres de pensamientos, y cuidadosos de acción. Nunca emprendamos una campaña en las redes sociales cuyas implicaciones no estemos dispuestos a asumir.

Evitemos, por ejemplo, incurrir en afirmaciones contra terceros que puedan afectarlos en su honor y reputación, ni tampoco nos hagamos eco, por solidaridad automática, de afirmaciones públicas de otros formuladas contra terceros. En suma, no acosemos a los gladiadores, no vaya a ser que se conviertan en leones.


II.- Demandar comentarios ofensivos o difamatorios en las redes sociales ¿es posible? por Marina Alonso Álvarez
Fuente: http://www.puromarketing.com/16/12433/comentarios-ofensivos-difamatorios-redes-sociales-posible.html

Las redes sociales como Facebook, Twitter y LinkedIn ofrecen sus plataformas para que los usuarios puedan relacionarse, compartir información, tener conversaciones interactivas…pero si un comentario es hiriente o corresponde a un hecho o acusación falsa también pueden dar pie a una demanda por difamación. Esto no tiene porqué suceder pero es importante conocer los términos básicos para saber actuar en consecuencia si desgraciadamente nos sucede algo así. En primer lugar debemos poder distinguir dos tipos de difamaciones: los comentarios calumniosos, que son escritos y los estados difamatorios, que son hablados.

El abogado venezolano José Rafael Fariñas, se refiere a la difamación “como el acto de afirmar o divulgar respecto de un tercero un hecho que lo perjudique en su honor o reputación. Básicamente, divulgación de juicios ofensivos, delictuosos o inmorales ante varias personas separadas o reunidas que causan un menoscabo en el honor de la víctima”. Y lo cierto es que en muchas ocasiones, estos comentarios ofensivos o mensajes difamatorios son vertidos o publicados a través de los estados de las redes sociales con el fin de perjudicar a terceros. Por ello vamos a destacar algunas pautas y consejos que podemos tener en cuenta y que pueden resultarnos realmente útiles si pretendemos recopilar información que pueda ayudarnos para actuar de forma correcta y en nuestra defensa si decidimos finalmente realizar una denuncia.

Guarda los comentarios hirientes Es necesario que los comentarios hayan sido publicados. Con los comentarios online debería de ser suficiente pero pueden ser borrados fácilmente y por eso es necesario actuar rápido para poder conservarlos como prueba. Hay distintas formas de hacerlo, se pueden imprimir incluyendo la dirección Web, hora y fecha, se puede hacer un “pantallazo” y después imprimirlo o bien hacer una foto o un vídeo a la pantalla. Si pretendemos que toda la información recabada pueda ser consideraba una prueba más que evidente y difícil de ser refutada, no es necesario actuar de forma apresurada. Cuantos más comentarios ofensivos, cuantas más pruebas podamos recopilar y de cuantas más evidencias podamos disponer mucho mejor. Ahí quienes se ensañan en el tiempo de forma prolongada sin cesar en el empeño. Es importante no despertar sospechas sobre el difamador de que estamos recogiendo información sobre sus reacciones y comentarios difamatorios u ofensivos para utilizarlas en nuestra defensa y probar nuestra denuncia. En ocasiones esta labor puede prolongarse durante meses. Paciencia, el tiempo te dará la razón. También podemos solicitar la colaboración de otros usuarios. Testigos indirectos que pueden también aportar igualmente pruebas fehacientes de este tipo de prácticas, ya que en ocasiones quienes realizan comentarios ofensivos lo hacen bloqueando su perfil al acceso a sus victimas para evitar que estas puedan defenderse, replicar o tener conocimiento de ello.

Tener pruebas que puedan probar la falsedad de los comentarios o mensajes difamatorios Da igual cual sea su contenido o contexto, debe ser falso para que pueda considerarse difamación. Por ejemplo, si alguien te llama ‘evasor de impuestos’ para probarlo tendrías que mostrar tu declaración de la renta. Si se trata de una figura pública también habría que probar que se hizo con mala intención o premeditación. Las injurias y difamaciones en las redes sociales, pueden repercutir o afectar a diferentes niveles; Profesional, laboral o personal, así como ser consideradas como faltas al hornor o la propia reputación e imagen de un persona u organismo.

Aguantar las ganas de contestar Aquí también es aplicable el  dicho “la venganza es un plato que se sirve frío”. Sí podrías dar una respuesta inmediata y mordaz pero es mejor no hacerlo. Contestar en forma de réplica de igual modo, podría ser lo peor que pudiéramos hacer y además podría conllevar que recibiéramos otra demanda por la misma causa. Es importante tener en cuenta que mostrarse de forma agresiva con los comentarios o utilizarlos con el fin de difamar a terceros, no sólo puede incurrir en un grave delito legal, sino que además de poder dañar la reputación de otro al hacerlo, podemos dañar nuestra propia reputación.

¿Donde denunciar? Si consideramos disponer de las diferentes pruebas para ello y hemos decidido proceder con nuestra denuncia, podemos optar por recurrir a las diferentes herramientas que los sitios web como Google o redes sociales como Facebook ponen a disposición del usuario para este fin. Sin embargo, esta acción sólo puede conllevar a una penalización o cancelación de la cuenta del usuario difamador. Suele recomendarse la vía legal como última opción, pero si consideramos que la causa o sus circunstancias lo requieren, podemos formalizar una denuncia en cualquier comisaría o cuerpo de seguridad del estado que pueda tramitarla por sus vías adecuadas. La denuncia será tramitada para su valoracioón y el en caso de que el juez considere que realmente se trate de un caso de difamación que pudiera ser probado o cuyos indicios son más que evidentes, citará a los imputados y, dependiendo del fallo, podría ordenar que se retire el comentario o que el denunciado se vea obligado a reparar los diferentes daños morales ocasionados.

 


III.-  Cómo defenderse legalmente de los ataques online a la reputación

Por: Trece Bits

Fuente: http://www.trecebits.com/2013/01/30/como-defenderse-legalmente-de-los-ataques-online-a-la-reputacion/

http://www.dreamstime.com/-image22070320  ¿Puedo defenderme legalmente de los ataques online a mi reputación? Respondo ya: Sí. Por supuesto. Es más, deberías defenderte. Pero… ¿debo hacerlo siempre? Responder a esta pregunta ya resulta más complicado y a veces puede que no compense y resulte más perjudicial el llamado “Efecto Streisand”. Decidir una cosa u otra dependerá del análisis previo que se realice. En mi opinión, el asunto debe abordarse desde el punto de vista de la comunicación y el marketing y sobre todo desde el punto de vista legal. Así que, lo primero sería consultar con alguna agencia de comunicación o profesional especializado y también con un abogado experto en la materia. Creo que nadie duda hoy en día de la importancia de mantener una buena reputación en Internet y en las Redes Sociales dado que nuestros clientes y nosotros mismos buscamos constantemente información de referencia para alcanzar una mínima confianza y seguridad sobre todo aquello que consumimos o necesitamos.

¿Vale todo en Internet? Claro que no… como no lo  vale en la vida off line. La diferencia es el medio utilizado. Al mundo online se le aplica una normativa específica, que tiene sus particularidades y se le sigue aplicando la normativa general. El problema es que existe una percepción social, en general, de que en Internet todo vale, que todo lo que se comunica en la red es pura opinión, crítica y libertad de expresión, y lamentablemente no siempre es así… en el mundo on line está a la vista que también se insulta, se calumnia, se suplanta la identidad, se hace competencia desleal entre otro tipo de actividades ilícitas. Existe cada vez más jurisprudencia en la que se está protegiendo a las empresas y particulares y con el tiempo creo que esa “sensación de impunidad” que gobierna Internet desaparecerá. En mi opinión, de un modo u otro, no actuar es estar expuestos al troll de turno, a la competencia desleal o de la simple animadversión.

Ataques a la reputación El diccionario de la Real Academia de la Lengua define “honor” entre muchas de sus acepciones como buena reputación. Jurídicamente, el Tribunal Constitucional ha establecido reiteradamente que ni la libertad de expresión ni el derecho de información legitiman expresiones decididamente injuriosas o evidentemente desmerecedoras y despectivas, no pudiéndose confundir la libertad de expresión con el derecho al insulto, que obviamente no existe. Existe ya jurisprudencia consolidada por Tribunal Constitucional y el Tribunal Supremo en la que admiten la protección jurisdiccional a las personas jurídicas, siempre que el ataque tenga repercusión o trascendencia económica (STS de 9/12/1993, STS 26/09/1995). La intromisión al honor de las personas jurídicas supone también un ataque injustificado que afecta su prestigio profesional y social, conformando éste su patrimonio moral, debiendo necesariamente repercutir en su patrimonio por los resultados negativos que pueden traducirse en una pérdida de la confianza de la clientela, proveedores y concurrentes comerciales o de rechazo o minoración en el mercado de forma general.

¿Qué acciones pueden emprender la empresa, el empresario individual, la persona física o las instituciones públicas? → Vía Civil:Interponer demanda de protección al derecho al honor (reputación), por competencia desleal o por vulneración de otros derechos, en su caso, como la propiedad intelectual, etc… → Vía Penal:Denunciar o querellarse por injurias o calumnias en los casos en que las expresiones proferidas puedan reputarse delito o, en su caso, falta. Respecto al denominado “derecho al olvido”, simplemente un apunte, conviene saber que no existe este derecho como tal en el ordenamiento jurídico español. Actualmente, se ha venido reivindicando este derecho a través del derecho fundamental a la protección de datos (LOPD) y considero el tema suficientemente importante como para tratarlo en un post aparte. Una reflexión final: Cuando el refranero español consolidó la expresión “Calumnia que algo queda” todavía no habían nacido ni Internet ni las Redes Sociales… hoy en día, este dicho popular multiplica su efecto en pocos minutos.

* Artículo escrito por Salvador Silvestre Camps. Abogado. Especialista Derecho TICS, ROCABERT&GRAU ABOGADOS .


Para reportar en Twitter: https://support.twitter.com/groups/33-report-abuse-or-policy-violations#

En Facebook: https://www.facebook.com/help/search/?query=reportar

En Google + : http://support.google.com/plus/bin/search.py?hl=es-419&ctx=es-419%3Asearchbox&query=denunciar

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